lunes, 11 de marzo de 2013

Duatlón de Torrelavega

Por fin llegó, 10 de Marzo, tocó competir en casa. Tras arrrastrar unas dolencias en la espalda en las últimas dos semanas no llegaba a este duatlón ni con las mejores sensaciones, ni preparada físicamente, pero es el duatlón de mi ciudad y me hace ilusión participar.

En esta última semana deje de entrenar por completo al haber comprobado que me era imposible correr sin dolor, y que este cada vez iba a más. Decidí descansar, y aunque no llegase muy activa a la competición por lo menos poder disputarla a mi ritmo.

El sábado aproveché la mañana y fui a pedalear un poco para ir calentando motores. Me sentía motivada y con ganas así que probé a trotar suave por el prado. No fue buena idea ya que apenas en 10 minutos tuve que parar porque la espalda empezaba a molestar.

Me puse en manos de mi padre (Pepegou) para que minutos antes de la competición me masajease y me diese frío para que me molestase lo menos posible. 

Bici en boxes, todo preparado. Nervios a flor de piel y con ganas de que empezase. Calentamiento suave y sin molestias, la cosa pintaba bastante bien.
Salida, demasiado rápida para mis posibilidades. Intento unirme a un grupito de chicos/as que sé que podría seguir. Noto las piernas muy pesadas pero el ritmo que imponen le aguanto bien.

 El primer tramo a pie consta de 5 vueltas a un circuito y al ir terminando la segunda aparece el dolor en la espalda. "Ya que he empezado tengo que acabarlo", pienso. Pero en esta ocasión es mi cuerpo el que dice a mi cabeza que no puede seguir. Tercera vuelta, el grupito con el que estaba ya me saca 50 metros, los primeros me empiezan a doblar, ME RETIRO.

Apartada en la acera, miro a los corredores que siguen pasando y me arrepiento de lo que acabo de hacer. Era una opción que me había planteado al ver en las condiciones en las que me encontraba, pero no pensé que sería capaz. Estaba convencida que con los nervios y la motivación de la competición ni me iba a acordar del dolor. No fue así.

¡¡Que impotencia!!

Mi enhorabuena a todos los que participasteis y acabasteis, en especial a mi compañero de equipo Jorge que cada vez le veo más fuerte ;)
Fotos de la prueba... https://plus.google.com/photos/115583040418316142927/albums/5853830957844183281


Y ahora...¡A seguir!


lunes, 25 de febrero de 2013

Tras una pobre semana de entrenamientos decidí, también, participar en el XVIII Duatlón de Astillero. Días atrás ya se preveía que el tiempo no nos iba a acompañar, pero aún así alrededor de 100 participantes nos acercamos dispuestos a competir y a pasar un buen rato.

Allí estábamos, bien abrigados por culpa de los 2º.
Esta vez la salida no se retrasó 30 minutos, si no 40. No paraba de llover e incluso caía algún copo de nieve que otro.
Por delante teníamos el primer tramo de la prueba, constaba de 6 kilómetros muy llanos. El camino era estrecho y nos cruzábamos los que íbamos con los que volvían, buen gesto de todos los participantes apartándose para dejar pasar. Al contrario que en el primer duatlón, en este pude correr con compañía llegando a meta con dos chicas más y encontrándome fuerte.

Un problema llevar guantes largos a la hora de atarme el casco, como veía que iba a ser incapaz me les quite sin pensarlo dos veces y saqué bastante distancia al resto de participantes que aún estaban en boxes ya que no me cambié de zapatillas. El tramo en bici fue, sin duda, lo más duro de la competición. A más de uno, y a mi, se nos pasó por la cabeza el retirarnos. No encuentro palabras para describir lo mal que lo pasé, está claro que en bici soy mala, pero si a eso le añado: el frío, el cansancio, la lluvia, el viento y el granizo... se convierte en una gran aventura / pesadilla.
Sabía que si acababa las 3 vueltas en bici, que eran 28 kilómetros, estaba todo hecho. Pero no tenía muy claro poderlas acabar, fui adelantada y doblada, cada vez veía más cerca a los últimos participantes. Agaché la cabeza y solo pensaba en pedalear. Pude alcanzar a otro corredor y seguidamente entré en boxes para hacer frente a los últimos 3 kilómetros del tramo a pie.

Tenía las manos, los pies y las piernas heladas de frío. En los primeros metros era incapaz de poder correr bien al no sentir los pies, parecían hormigón. Los últimos 2.500 metros fueron "coser y cantar". Me volvió la sonrisa y disfruté como una niña sabiendo que lo había conseguido. Primera sub-23.
Ahora.....


¡A seguir!

lunes, 18 de febrero de 2013

Duatlón de Galizano

En la mañana del 17 de Febrero se celebró el XIX Duatlón de Galizano. Se presentaba un día agradable con una temperatura entorno a los 15 grados.
Me encontraba ante mi primer duatlón oficial. Competía sin presión, solo con el objetivo de terminar, pero aún así los nervios hacía acto de presencia.

A las 12:30 de la mañana se daba el pistoletazo de salida. Para empezar a marcar diferencias unos de otros teníamos por delante 6 kilómetros, donde ya en la primera de las dos vueltas me quede descolgada. 
Me daba la sensación de que iba a pasarlo mal, que tenía por delante una prueba interminable. Al inicio de la segunda vuelta tenía claro que no podía aumentar el ritmo de carrera, así que me mantuve y me dediqué a pensar en darlo todo en el tramo de bici.

Y ahora, 30 kilómetros con falsos llanos. Mi cuerpo se activó, con buena cadencia de pedaleo pude dar caza a un corredor al que al principio ni veía. A partir de ahí sabía que tenía fuerzas de sobra y podría ir acercándome a más. En el kilómetro 12 aproximadamente me vi fuera de carrera física y mentalmente. Parada en el arcén con un problema mecánico, no tenía ni humor ni conocimiento de como solucionarlo. Me quedo la última clasificada a gran distancia del siguiente participante. La bici vuelve a funcionar y yo solo pienso en acabar, no quiero decepcionarme a mi misma. Subo hacia Ajo y bajo, la motivación me invade aún viéndome sola. 

Mi llegada con la bici es aplaudida por muchos participantes que ya han finalizado la prueba, a mi me quedan aún 3 kilómetros por delante a pie. Para mi sorpresa me encuentro fantásticamente y doy caza a dos corredores. Termino con buenas sensaciones y con la satisfacción de haber terminado.

Ya me he demostrado que puedo, ahora hay que ir mejorando.

¡A seguir!